Aprender a sobreponerse de los suspensos

Vas a ser policía o guardia civil: si aprendes a sobreponerte tras los suspensos.
Todo parece que va sobre ruedas hasta que llega el día del examen y suspendemos. Nunca estamos preparados para suspender. Falso, sí que lo estamos. De hecho, existen muy pocas personas en el mundo que no sepan lo que es el trago amargo de un suspenso a lo largo de su vida. Y somos muchos los que tendremos que caer.
Suspender no nos hace ser inferiores al resto. Pero sobreponerse de un tropiezo sí que nos puede hacer más fuertes que los demás. Entender por qué has suspendido, y poner los remedios, te ayuda a crecer y te acerca a tus sueños.

Los suspensos no son derrotas, son experiencias en el camino hacia la meta.

Conozco opositores que han aprobado a la primera. Se han juntado todos los factores y lo han conseguido. Eso sí, nadie podrá decir que se lo han regalado. Sería una osadía por mi parte contarles que no es normal aprobar en poco tiempo. En una oposición, lo normal es lo que demuestra el opositor con su esfuerzo. Para ser policía a corto plazo, ¿puede influir la suerte? Tal vez. Pero para aprobar a largo plazo, la suerte se suple con la actitud. Y aquí entra en juego el saber reponerse de los tropiezos. Dicho esto, sea normal o no, puede que suspendas alguna vez.

En saber gestionar el dolor psíquico radica la diferencia entre el que cumplirá su sueño u optará por abandonar.

Son muchos los opositores que recurren a mí cuando suspenden. Están angustiados y me piden consuelo o consejos para reponerse cuanto antes. En estos casos, lo más fácil es decirles: «Tranquilos, a la próxima». Pero no es efectivo. Tras el palo, la presión negativa es tan grande que no lo comprenderían. Hay que pasar el duelo. Sobreponerse al cien por cien después de un suspenso, cuando te has entregado al máximo, lleva su tiempo. Pero un tiempo que vale su precio en oro, por lo que interesa que este sea el menos posible. Que te levantes rápidamente o que no lo hagas marcará el destino de tu sueño.
Antes de tomar la decisión más cruel, olvídate de que has suspendido y para un momento, mira hacia atrás y analiza todo el camino que llevas recorrido desde que empezaste. Has avanzado, ¿verdad? Ya te has sacado los permisos de conducción que tantos calentamientos de cabeza te dieron. Ahora corres más, ya pasas las pruebas físicas. ¿Recuerdas cuando no te hacías ni una sola dominada? Y ahora ya vas sobrado. ¿Y qué me dices del temario? Poco a poco lo has ido dominan en ortografía. En definitiva, aunque te parezca que no es suficiente y que todos tus esfuerzos no han servido para nada, sí que han servido. Has suspendido pero te has acercado a la meta.

«A veces es tan largo el camino hacia la meta, que más que correr hacia ella, parece que estamos alejándonos». Pero lo único cierto es que «si te rindes, no llegarás a la meta. O lo que es lo mismo o más doloroso: si abandonas, no cumplirás tu sueño».

Después de un suspenso, solo tú puedes decidir si tu lucha ha sido en vano o no, tomando la decisión de seguir o dejarlo. Te advierto que si lo dejas ahora tienes que estar preparado para ver cómo tus compañeros de oposición sí que entran. Y entonces la frustración será todavía mayor. Seguramente, con el tiempo quieras volver a intentarlo, y aunque no sea tarde casi nunca lo es, cuando vuelvas ya te habrán pasado un buen número de compañeros o rivales que no tienen dudas y apuestan fuerte por sus sueños. Tú también apostaste una vez fuerte por tu sueño, y es una pena que lo dejes ahora. Es una pena porque tiene solución. Tener dudas y pasar por baches es de lo más normal, es de ser humanos.
Yo he tenido, tengo y tendré muchas dudas a lo largo de mi vida, pero no me planteo abandonar por un tropiezo, nunca lo hago cuando quiero conseguir algo. Y créeme, a veces lo he visto realmente negro. Pero después… después siempre cambia el color hacia otro más alegre. La fe y la constancia hacen milagros.
No te vas a retirar porque son muchos kilómetros los que llevas recorridos. Te estás acercando al 42195 de la meta. Ya han pasado unos días desde que suspendiste, y poco a poco vuelves a verlo claro. Sabes que esta vez ya no empiezas de cero, y que le llevas mucha distancia a los que acaban de empezar. Descansa unos días, pocos, el tiempo justo y necesario para que vuelva a aparecer tu mejor aliada, tu sonrisa, y sigue, sigue en busca de tu sueño. Sé perseverante y no dejes de creer nunca en ti y en tus posibilidades. Conozco cientos, miles de opositores que pensaron abandonar. No lo hicieron, y eso les distinguió del resto; hoy son policías. Corre a tu espejo mágico, y busca en él la sonrisa que tanto echabas en falta. Cuando tu reflejo te guiña el ojo, grita: «¡Lo voy a conseguir!».

Sentí, creí, empecé, me volqué, llegó el día. Tropecé, sentí, creí, me levanté, insistí, llegó el nuevo día. Quien siente y cree, al final pone fin al ciclo con éxito.

¡Pero qué bien te va a sentar el uniforme!

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1 Comentario

  1. Adri 062

    Javier no cambies tío. Tus libros son increíbles y tú eres mi mayor fuerza cada día. No te imaginas lo que te debemos los opositores. Me acabo de pillar de patrulla que es el último que me queda por leer. Te he dejado una nota en el pedido para que sepas quien soy.

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